​Oración a San Encanterio

Oración a San Encanterio 

 
Loa al patrón y protector de la fascinación y de los entuertos resueltos. Que sean alabados tus dádivas y milagros que nos conceden una y otra vez la inconmesurable y gloriosa gracia de:
Derretirnos almibarados ante la visión del cachorro 
Desperezar la sonrisa frente al almendro floreciendo
Agradecer al Cielo los resultados que descartan 
Brincar de júbilo por los resultados que conceden
Saborear en intimidad los recuerdos inconfesables
Colorear intensamente los sueños que brotan
Relamernos esponjosos con nuestros caprichos concedidos 
Descubrir parajes bellamente desconocidos 
Redescubrir parajes inexplicablemente olvidados
Enamorarnos intempestivamente del mundo y su gente… 
 
Porque tú San Encanterio nos regalas la fascinación exaltada y la celebración encarecida, por favor no nos abandones ni nos permitas olvidar que en nuestra vida necesitamos chispa y que tu magia imprevista nos regala infinitas sonrisas…  
 
Alabanza al patrón y protector de la ilusión y el embelesamiento más tierno. Que sean celebradas tus dádivas y milagros que nos conceden una y otra vez la inconmesurable y gloriosa gracia de:
 
Dar saltitos de alegría ante la primera amapola del año 
Mecerse hasta el sueño con el rozar del mar sobre la orilla 
Babear en abundancia por el bebé entregado a sus sueños
Deslizarse en la lectura nocturna sin concesiones al momento despertador 
Embelesarse ante la cometa que danza con el viento
Rescatar al polluelo caído y al escarabajo patas arriba
Probar la nieve con la boca, la piel, las huellas y la mirada
Sembrar y desgranar los planes para compartir entre amigos 
Refugiarse a golpe de aguacero caliente en la ducha 
Alojarse horizontalmente en la cama de sábanas limpias… 
 
Porque tú San Encanterio nos regalas la fascinación exaltada y la celebración encarecida, por favor no nos abandones ni nos permitas olvidar que en nuestra vida necesitamos chispa y que tu magia imprevista nos regala infinitas sonrisas… 
 
Gloria al patrón y protector del ensalzamiento de la Vida y la Creación. Que sean celebradas tus dádivas y milagros que nos conceden una y otra vez la inconmesurable y gloriosa gracia de:
 
Ser alcanzado por el silencio tras la tormenta y su olor a tierra enamorada 
Embriagarse con el aroma a jazmín en una noche de verano 
Reconocer la canción perfecta para el momento exacto
Envejecer sabiéndonos en lealtad asimétrica con nosotros 
Envejecer sintiéndonos en complicidad simétrica con otros
Encontrar la palabra necesaria para transmitir lo inexplicable
Recibir la tibieza de los rayos solares mientras respetamos nuestra pereza
Regresar a la mirada de quien nos ama y sabe hacernos sentirlo
Desplegar el arcoiris interno cuando reímos y lloramos embriagados
Dar rienda suelta a las ganas de cantar, bailar, manchar, expresar… 
 
Porque sólo tú, enconmiable y bendito San Encanterio, nos acompañas y sostienes en nuestra misión y compromiso de rescatar la inmensa grandeza de la pequeñez, de salvaguardar la milagrosa capacidad para sorprendernos de tantas hazañas cotidianas y a preservar nuestro infinito amor correspondido con la Creación. 
 
María Colodrón, Nuevo Santoral para Entrañables Despistados.