Kintsukuroi

Si se te rompe el corazón, quizá quieras pisotear los añicos en que se habrá convertido tu sentir, como intento de escapar del dolor. Tanto más lejos pretendas huir, sin mirar atrás tus fragmentos, más aristas se clavaran a cada paso dejando un rastro de huellas desangrándose.

O puedes contemplar la catástrofe, relegar tu rumbo por un rato de tiempo sin tiempo,
acariciar delicadamente cada cachito estragado, pulir compasivamente cada borde afilado y admirar un nuevo sendero que se despliega tiernamente alfombrado de estrellas aterciopeladas.

Cambiar es como explorar un mundo nuevo donde a cada paso te desconoces y te reconoces al mismo tiempo.

María Colodrón, mayo de 2021.