Sobre las virtudes taoístas

Sobre la primera virtud taoista: el Amor, la capacidad de mediar entre Cielo y Tierra alineándonos con ambos
 
Siempre divididos, crónicamente retados por un eterno pulso de contrarios ante lo que elegimos unirnos o escindirnos. Reconciliar Cielo y Tierra o negar nuestra existencia esencial. Amar es también acoger nuestro dilema primordial de ser infinitos fragmentados además de fragmentos del infinito. 
 
Sobre la segunda virtud taoista: la Belleza, honrar nuestro cotidiano desde un modo que cuida la forma. 
 
La forma modifica el contenido. El cauce ofrece rumbo y contención, la elegancia ofrece amabilidad y respeto. La Belleza es el reflejo de un alma cercana. 
 
Sobre la tercera virtud taoista: la Integridad, nuestro compromiso de hacernos cargo sin excusas de nuestra responsabilidad. 
 
Cuando contemplo mi sombra con amabilidad puedo agradecer tu luz sin resquemor. Cuando ofrezco mi luz sin deslumbrar puedo respetar tu sombra con aliento. 
 
Sobre la cuarta virtud taoista: la Perseverancia, mantenernos en el intento aún sabiendo que nunca lograremos alcanzar la Sabiduría. 
 
Perseverar en este contexto globalizado de alienación de nuestras necesidades y expropiación de nuestra dignidad, que fomenta el logro rápido, la satisfacción fácil, la comodidad obligada… es misión de héroes comprometidos con la libertad.