Estrellas fugaces, tormentas y mareas

Queridos todos, comenzó la estación estival donde las lluvias de estrellas aprovechan las noches más breves para mantenernos con la mirada al cielo, el deseo presto y el valor de lo efímero. Podremos disfrutarlas en su máxima vivacidad esquiva a finales de julio con las Delta Acuáridas y para la segunda semana de agosto con las Perseidas. Serán más difíciles de atisbar estos primeros días de julio por el esplendor de la luna del ciervo o la del trueno o la del heno, en cualquier caso de la primera luna llena tras el solsticio que dio inició al verano. Dicen que es la que se ve más grande, pues es cuando la luna más se aproxima a la Tierra y que las mareas altas y bajas alcanzan las cotas más distantes.

Eso me hace recordar que en la vida, como en el océano, se suceden las mareas altas y bajas. Creo que en la temporada de cierre de curso necesitamos habitar con especial atención este espacio metafórico que abarca el arte de surfear las olas y la oportunidad de recoger los tesoros que dejaron atrás las aguas. Las mareas altas traen este vértigo entre la emoción de los cambios que trae la temporada de las vacaciones, los residenciales, los retiros, el descanso y el disfrute; el aprovechar para poner orden, para hacer recuento, para equilibrar las columnas del debe y del haber, para ampliar el disfrute en el tiempo nocturno donde las temperaturas se alivian y nos permiten reactivarnos y salir de la modorra o de la rutina para recuperar proyectos pospuestos de mejoras domésticas, de experiencias viajeras, de compartires sociales. También es tiempo de aprovechar la marea baja para buscar todo lo que arrastraron las olas y reposa paciente en la arena: conchas y vidrios pulidos, maderos y chanclas desparejadas.

En esta búsqueda de tesoros, que requiere de un talante en el que quepa permitirnos sorprender maravillados, la tenacidad paciente de seguir escudriñando el suelo a cada paso, el vagar sin vaguear, la concentración sin cerrazón, me encuentro agradecida y conmovida con tantos regalos que  trajo el oleaje de este curso pasado: una reconciliación íntima y profunda con el proceso de enseñanza-aprendizaje de los muñecos como herramienta sistémico-existencial; el privilegio de ser testigo de procesos de vida con circunstancias desafiantes, felices, inesperadas, deseadas, duras , amables y muchas otras que comparten su capacidad de convocar nuestra dignidad; el placer de acompañar procesos personales y grupales, que me reafirman en la decisión de restringir la agenda para optimizar mi necesidad de implicarme con mimo y dedicación hacia quienes confiaron en que camine a su lado; tantos detalles cotidianos de presencia respetuosa y amorosa, creativa y agradecida, espontánea y risueña, honesta y sentida por parte de mis colegas, alumnos, compañeros, clientes, ayudantes… que son incontables e innombrables, así que sigo agregando piedritas y nácares, fragmentos náufragos de belleza humana y universal, guiños de ese mar compartido que el alma del mundo, gran alma, sonrisas para ese océano compartido que el gran alma.

Así que entre surfear y recolectar, voy resolviendo incógnitas y abrazando misterios:

Este verano estaré compartiendo saberes tradicionales y articulando lenguajes artísticos en dos residenciales, uno de cuatro días que facilito junto a mi comadre Ester Puigdemont de Espai Llavors, y otro de seis días que propongo con ayuda en la organización de Natalia Pérez sobre “Metáforas sagradas”. Ambos se realizarán en el albergue rural el Negre. Ester y yo diseñamos y programamos un ciclo de “Semillas del alma” durante el cual hemos “sembrado” encuentro, ofrenda y confianza. En este último taller sembraremos agradecimiento para que más adelante, posiblemente tras otra vuelta completa de trece lunas  y dos equinoccios, podamos “cosechar” celebración. Por otra parte, la convocatoria para explorar las metáforas sagradas se enmarca dentro del ciclo “Cartografía de lo sutil”, un proyecto que quiere desplegarse desde distintos formatos y oportunidades. En esta ocasión, el hilo argumental se retoma de un encuentro en 2014 donde comenzamos a compartir los símbolos universales que recogen múltiples miradas ancestrales y espirituales. También en el puente de diciembre, durante las festividades de San Nicolás y la Inmaculada, continuaremos con esta labor de contemplar, reflexionar y recrear imágenes que nos permiten equiparnos con recursos inagotables en su atemporalidad y condición de experiencia acumulada por generaciones y culturas a lo largo de la historia de la humanidad. Por el momento, del 9 al 15 de agosto, lo haremos con algunas de las imágenes más presentes en nuestra construcción de los conceptos de cambio, sentido y plenitud.  

En septiembre comienzan los grupos de encuentro vespertino en lunes: Las lunas de Eva y Los cuidados del alma. Ambos espacios llevan dos años de andadura y aunque se plantean desde necesidades y sentidos diferentes, ambos participan de una misma vocación de “tertulias” activas donde la participación implica un equilibrio dinámico entre nutrición, pasión, refugio y reparación.

También en septiembre iniciaremos el ciclo Recursos sistémico-existenciales para acompañar en lo cotidiano y lo trascendente. Esta propuesta responde tanto al deseo de muchos participantes del ciclo de Muñecos y otras herramientas desde el enfoque sistémico-existencial, de continuar compartiendo descubrimientos y destrezas, como a mi compromiso de volver a abrir un espacio vivencial continuado en el tiempo para personas con inquietudes que trascienden lo terapéutico.

Por el contrario, he necesitado posponer el comienzo de una siguiente promoción del ciclo de Muñecos y otras herramientas desde el enfoque sistémico-existencial, pues no se daban las condiciones para poder garantizar el buen desarrollo del curso en cuanto a las dinámicas grupales, la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje y mi intención de cuidarme disfrutando y disfrutar cuidándome.

Quizás este último sea el motivo de que cada vez me cueste más viajar con excusas profesionales. Aún con eso a veces encuentro otros motivos, de cariz más afectivo y existencial, que me llevan a ofrecer en otros espacios y lugares. En septiembre revisitaré Cataluña, concretamente Lleida, y estaré colaborando de nuevo con la escuela Isuri para mostrar los fundamentos conceptuales y prácticos del enfoque sistémico-existencial. En noviembre repetiré mi visita anual a Vigo, que comienza a tener visos de constituirse como “tradición”. Indudablemente retornaré a Lanzarote, para seguir colaborando con La vida es Zuaina,  donde los corazones se vuelven esponjosos de tanto compartir risa y llanto, donde me conmueve y agradezco poder ver lo invisibilizado y escuchar lo callado.

Finalmente recordar que los laboratorios de reciclaje para profesionales retomará su andadura durante el curso 2023-24 con el módulo “Acompañando en el Misterio de traer vida a la Vida”,  donde los contenidos incluyen los principios del enfoque sistémico-existencial, las circunstancias relacionadas con la fertilidad y los distintos métodos de reproducción asistida, así como el acompañamiento en lo esperable y lo inesperado durante la gestación, alumbramiento y reconstrucción familiar.

Por el momento, esta es la carta de navegación de los próximos meses que me gustaría compartir entre incertidumbres y certezas, propósitos y propuestas, recursos y renuncias, experimentos y experiencias. Os dejo en compañía de las estrellas fugaces con el deseo de que gozo y descanso estén muy presentes en los tiempos venideros  

Abrazos y abrazos,

María Colodrón, julio de 2023