Huellas de sal

Queridos todos, 
relatan que Edith miró hacia atrás, no se sabe si por pena o por curiosidad, y se convirtió en estatua de sal. Cuentan que Orfeo tuvo miedo de volver a perder a Eurídice y, al no confiar en que ya había conseguido lo imposible, la perdió por segunda y definitiva vez. También se dice que la impaciencia de Izanagi por recuperar a su esposa Izanami, con la que había procreado las islas del archipiélago japonés, provocó que ella no pudiera regresar del inframundo y que su eterna amada se convirtiera en su archienemiga para siempre jamás.

A veces la nostalgia, que es ese precio que tiene un pasado feliz, se acerca seductora y me empuja a mirar hacia delante aunque no distinga la línea del horizonte ni atisbe un próximo puerto, un posible apeadero, un refugio ante las inclemencias del recuerdo. De nuevo elegiré mirar hacia delante, dejando que se sosiegue el verano disfrutado, que sus experiencias y regalos se sedimenten dorados y fructíferos en el trasfondo del regreso. Una vez más reposaré en la incertidumbre, sabiendo que lo cotidiano, con su rutina e ilusoria certeza, sólo es un escenario reconocible para seguir abrazando al Misterio en el misterio.

Previsiones hay, tanto de continuar con actividades queridas como de iniciar algún nuevo proyecto que sigue fraguándose entre sueños y reflexiones. Pero ya se sabe, aunque seamos rápidos en desdeñarlo, que el hombre propone y Dios dispone, que la vida es eso que sucede mientras estamos ocupados haciendo otros planes, y que nuestra construcción de cómo funciona el mundo suele resultar muy reducida y nuestra asunción del caos muy limitada, así que todo lo que os diga puede que se quede en entredicho aunque procuraré no desdecirme dentro de las posibilidades.

Entre dimes y diretes, la agenda de septiembre me recuerda que se retoma el desarrollo de los grupos de supervisión tanto presenciales como en formato online. También en septiembre, el lunes 18 concretamente, regresan las reuniones de «Las lunas de Eva» con la alegría de que contaremos con nuevas incorporaciones para participar y acompañarnos la próxima temporada. La siguiente semana se reúne de nuevo el grupo de los «Lunes lunáticos» aunque con un formato algo diferente y un eje argumental que coincide con el nombre dado al grupo para este curso: «Los cuidados del alma». Parece que nos vamos acercando a la idea inicial de que Violeta Blanca sea espacio de tertulia para almas…

Vuelvo a colaborar con Isuri Gestalt, esta vez en Lleida del 15 al 17 de septiembre, con un taller desde el enfoque sistémico-existencial. El planteamiento es similar al que se propuso en Blanes el mayo pasado, aunque en esta ocasión nos dedicaremos a explorar los conflictos nucleares y los pactos del alma.

En el último fin de semana de septiembre, viernes 29 y sábado 30, dará comienzo el nuevo ciclo de «Recursos sistémico-existenciales para acompañar en lo cotidiano y lo trascendente». En cierta forma lo podríamos subtitular al estilo de Julio Verne: «Dos años de aventuras» o «Veinte mil leguas de viaje subyacente» o «Escuela de Robinsones humanos», porque lo encaro con ánimo épico aunque sea una exploración íntima de nuestra labor como centinelas de la libertad y dignidad propias y como intercesores de la libertad y dignidad de quienes acompañamos.

Los segundos comienzos de curso se circunscriben habitualmente a octubre y en ese mes plenamente otoñal en el que el cambio de ritmo y el cambio de hora vienen casi de la mano, comenzaremos la nueva edición de «Laboratorios de reciclaje para profesionales». El formato de jueves matutinos para nuestro encuentro quincenal en el que desplegar una paleta de colores amplia respecto a temáticas como «Acompañando en el Misterio de traer vida a la Vida» (octubre y noviembre) o «Brújulas, mapas y territorios. Matrices y potenciales de cambio» (diciembre y enero).

Las previsiones a medio plazo incluyen un taller de Constelaciones Familiares en Vigo (10-12 de noviembre) y revisitar «Metáforas sagradas» desde la mirada de los ciclos para complementar la aproximación que hicimos este mes de agosto desde los tránsitos (6-10 de diciembre).

Por último, si el viento sigue soplando a favor y las circunstancias lo permiten, también habrá lugar para nuestras imprescindibles celebraciones, que en Violeta Blanca se viven como espacios de encuentro y oportunidades para festejar, conmemorar y consagrar todo lo que en la Creación posibilita nuestra existencia y todo lo que nuestra existencia colabora con la Creación. Para el equinoccio de otoño del hemisferio norte, que será de primavera en el sur, tendremos la suerte de asistir al estreno extraoficial de «Paraíso blanco», proyecto de Teatro Percutor, un regalo que mi amigo Sergio quiere hacerme para Violeta Blanca y sus parroquianos. En la noche de Difuntos y en el día de Todos los Santos brindaremos por y con nuestros muertos además de acogerles como invitados especiales en un encuentro de memorias y flores. Y asumiendo lo imprevisible del acontecer en nuestras vidas, flirteo con la idea de aunar la celebración del año nuevo chino del dragón de madera, con la de mis 30 años de labor como psicoterapeuta y los 20 años desde que comencé trabajar con la técnica de Constelaciones Familiares que se cumplirán en febrero de 2024. Una vida o más…

En cualquier caso, ya sabéis que casi todas la actividades programadas pueden encontrarse en el calendario y consultarse a través del mail o por WhatsApp.

¡Feliz Luna Azul! Abrazo y abrazos,

María Colodrón 
Agosto de 2023