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Voluntades y veleidades
Queridos todos,
Deseo y confío que esta temporada de otoño esté resultando venturosa, si no según vuestros deseos al menos sí respecto a las necesidades de vuestra alma. El cuerpo ha de aclimatarse, por su parte, a la retirada de la luz, el descenso de temperaturas y el viento del oeste, amigo de que conservemos nuestra energía y protector de renuncias y recogimientos. Ojalá podamos acompañarle con atención y amabilidad en este proceso velado, cíclico, impostergable.
Evidentemente el mundo de (in)civilización urbana del hemisferio norte se resiste a que aminoremos el ritmo de actividad y consumo. Si hay oscuridad que sea con luces de colores, y si hay preparativos para el invierno que sea con vistas al consumo de temporada: vuelta al cole, halloween, Navidad…
En el mientras, entre tirones externos e internos, me pregunto sobre la voluntad de sentido, la voluntad de libertad, la voluntad de creer, la voluntad de confiar… Porque quizás sea desde el eje existencial y espiritual de nuestra vivencia humana donde la voluntad puede trascender la veleidad. ¿Y si más allá de nuestras intenciones, deseos de logros y éxitos, esfuerzos convenientemente disciplinados y organizados, fuera en la voluntad de entregarnos al Misterio donde podríamos encontrar la paz y plenitud que anhelamos? ¿Y si la voluntad de consecución resulta inherentemente veleidosa, un arrebato mantenido, un capricho cronificado, hasta que el propio logro del objetivo desvanece el sentido del proyecto, del proceso e incluso de la satisfacción obtenida?
Mi buena suerte no puede basarse en la mala suerte de otros. Mi intención de ayudar no puede fundamentarse en el afecto más que en la ética. El apego por mis privilegios no puede arrebatar a otros sus derechos. El fin, por muy deseable que se nos antoje, no justifica un medio por el que la integridad y dignidad de otro ser humano se vean amenazadas. Quizás por eso me gusta el tiempo de otoño porque trae consigo la necesidad de valorar, discriminar y optimizar. No vale todo, no vale de cualquier forma.
Regresando
a los orígenes, al inicio de mi relación con ese rincón sagrado que
significa para mí Los Sonidos del Valle, retomo la festividad de Todos
los Santos y la celebración de la noche de Difuntos para convocar al
Círculo de mujeres y a Mujeres que se brinden a construir en Círculo.
Revisaremos los arquetipos femeninos de muerte, vida y resurrección. Nos
ataviaremos con nuestras galas de luz y oscuridad. Construiremos
altares de significación ancestral. Celebraremos la capacidad de amar
más allá de las fronteras internas y externas, de las distancias
impuestas o imaginadas. Compartiremos el goce de transformar y ser
transformadas como crisoles alquímicos y tejedoras de destinos. Ya se
puede encontrar la información práctica en el dossier correspondiente de
https://mariacolodron.es/wp-
Antes
de que el otoño dé paso al invierno pero ya con el final de año en
proximidad, durante el puente de la Inmaculada también regresaremos a
Piedralaves para retomar el hilo dorado de las metáforas sagradas. En
esta ocasión nos adentraremos en el mundo onírico, simbólico, arcaico y
colectivo de las grandes triadas de la esencia y la existencia. Erinias,
Górgonas y Moiras ya habrán hecho su aparición en el residencial de
noviembre, mientras que a inicios de febrero regresarán las semillas de
Brigit en su triple faceta. En esta ocasión, durante el residencial de
diciembre, además de ser encuentro mixto, incorporaremos otras
semióticas: cielo-tierra-hombre, cuerpo-alma-espíritu,
creación-conservación-
Y por hoy, que ha llovido lo más grande, esto es lo que puedo compartiros. Creo que seguirán sucediéndose rayos y truenos, también por hoy puedo agradecer contemplarlos a cobijo.
Abrazo y abrazos
María Colodrón, octubre de 2024.