Las vicisitudes del afán

Queridos todos, 
Adviento desplegó sus velas, el Solsticio nos otorgó una noche prometeica, la Navidad entonó encuentros, desencuentros y reencuentros, la celebración de Sant Esteve se hermanó con la de Saint Stephen y, tras la tregua de esta última semana de 2024, nos hemos engalanado (felizmente por dentro más que por fuera) para estrenar Año Nuevo, mes de enero y luna creciente, como huellas primeras en la nieve recién posada. Buena ocasión para compartir esta desiderata, que os dedico agradecida y esperanzada:
 
«Que en este año que alcanza, nuestras pisadas acaricien la tierra y nuestras ideas ilusionen las estrellas. Que los propósitos que hicimos el año pasado nos hayan inspirado sin contratos y los que nos planteamos para el que comienza no hipotequen nuestras hazañas. Que con las decepciones celebremos la libertad y los logros nos recuerden relativizar deseos y criterios. Que cada día llegue como un soplo de aire fresco en la rutina y cada despropósito cotidiano aligere convencionalismos y creencias obsoletas. Que el cataclismo del amor siga impregnando huellas y orillas que sembramos, horizontes y recuerdos que cosechamos. Que cuando lo despidamos dentro de un año, consigamos verle como un buen amigo, suficientemente incondicional y raramente condescendiente, veterano pero no desgastado, que nos pudo ayudar a desprender gratitud en las pérdidas y ganas en los encuentros, a rescatar regalos de años anteriores y a estrenar puentes para los que vengan y, sobre todo, que nos acompañó a ser más completos.»
 
Así, que si seguimos capeando temporales y no apegándonos al mar en calma, mantendremos rumbos establecidos y avistaremos algunas rutas renovadas:
 
En enero continuamos con «El lenguaje de los muñecos», en el laboratorio de reciclaje para profesionales, programado quincenalmente los jueves por la mañana. El siguiente versará sobre psicogenealogía y genograma, que aportan herramientas fundamentales para el acompañamiento desde el enfoque sistémico-existencial. 
 
En febrero celebraremos el retorno de la luz con nuestro tradicional encuentro de las Candelas para festejar el Imbolc, la protección de Brigit, el abrazo entre Perséfone y Ceres, y tantas otras cosas con el Círculo de Mujeres en Piedralaves. 
 
En marzo tendremos el quinto encuentro del ciclo de «Recursos sistémico-existenciales para acompañar en lo cotidiano y lo trascendente» que en este segundo año lo dedicamos a ensoñar el Misterio como cartógrafos de lo sutil. 
 
En abril nos lo tomaremos con calma para estar con las ganas y fuerzas que requerirá nuestro penúltimo taller, en formato residencial, del ciclo de «Recursos sistémico-existenciales para acompañar en lo cotidiano y lo trascendente», ya a punto de concluir su andadura. 
 
En mayo, me gustaría ofrecer un encuentro presencial que prologue el próximo ciclo, de cara a introducir el enfoque sistémico-existencial y la teoría de la complejidad aplicada al acompañamiento formal e informal de procesos humanos, así como la posibilidad de consultar requisitos y aclarar dudas.
 
En junio haremos encuentro con fiesta de cierre tras tres años de la primera promoción de este ciclo formativo vivencial que tantas alegrías y sorpresas nos ha regalado. 
 
En julio regresa el formato residencial de la temporada estival para recrearnos con «Trigramas taoistas y reinos mutables». Ojalá que en esta ocasión podamos volver a disfrutar de la alquimia del I Ching en convivencia con el grupo y la naturaleza. 
 
En agosto está previsto el retiro de silencio para «buscadores de la fe». Todavía falta decidir lugar y fechas, en cuanto se concreten las comunicaremos por este medio. Como el año pasado será un encuentro personalizado para un grupo reducido de personas con ganas de descubrir siguientes pasos en su itinerario espiritual. 
 
En septiembre, si los hados resultan favorables, iniciaremos la segunda promoción del ciclo de «Recursos sistémico-existenciales para acompañar en lo cotidiano y lo trascendente» con algunas novedades pues se ha programado en dos cursos de nueve encuentros cada uno, enfocados en «Conflictos nucleares», el primero, y en «Pactos del alma», el segundo. 
 
En octubre, habitándose ya el otoño, retomaremos los grupos de parroquianos habituales en Violeta Blanca: supervisión, talleres en confianza, laboratorio de reciclaje para profesionales, «Las lunas de Eva» y «Los cuidados del alma». 
 
En noviembre se mantiene la visita a Vigo, cuarto año de taller abierto y quinto compartiendo con Cea-Bao aventuras sistémicas en tierras gallegas. 
 
En diciembre, a un año vista, será un placer disfrutar de la festividad de San Nicolás y el puente de la Inmaculada con otra vuelta a las metáforas sagradas, en compañía de personas interesadas en explorarlas desde la creatividad, la convivencia y la Naturaleza. 
 
Por supuesto, habrá muchos más ingredientes, incluido el de la flexibilidad para plantear cambios y propuestas, a lo largo de 2025. Lo que se mantiene y se mantendrá a lo largo de meses, estaciones y tiempos, es las ganas de compartir vivencias y reflexiones con todos vosotros, para acompañarnos en este peregrinaje por la existencia que requiere hermanamiento, ternura, complicidad y ganas de seguir ampliando y afianzando la libertad y el encuentro con nuestra alma. 
 
Abrazo y abrazos, 
 
María Colodrón, enero de 2025.