Izando las velas de Adviento

Queridos todos,
Entre lo pagano y lo cristiano, se suceden los rituales y celebraciones relativas a la luz, tanto en su sentido literal con las que nos acompañan en el ciclo solar, como en el sentido metafórico que suele relacionarse con una conciencia de interioridad, contacto espiritual e inspiración para la virtud (entendida en su sentido más amplio de valores éticos, convivencia humana y sintonía con el Universo, potenciación de la dignidad y la integridad, etc.). 
 
Desde Samhain hasta el Imbolc, pasando por Alban Arthan o Yule, nos encontramos con el equivalente a las promesas escondidas de la luna nueva en el calendario estacional, al igual que entre Beltane y Lughnasadh podríamos representar a la luna llena y sus dádivas. 
 
Este año el inicio de Adviento coincide con San Andrés, hermano mayor de Pedro y primer apóstol al que llamó Jesús. Me gusta pensar que la corona de verde y rojo transmite del ciclo de la vida, sin inicio ni fin en el devenir de la insólita promesa de cada día. El verde siempre lo he asociado al amor ancestral con el que la esperanza puede germinar desde las historias de nuestro clan y desde la Historia de la Humanidad. El rojo vibra con la fuerza del pulso palpitante, del magma visceral, del riesgo que implica amar. Por su parte el violeta que suele caracterizar a las velas del primer, segundo y cuarto domingo, me simboliza una transmutación alquímica, la posibilidad de transformar experiencias y relaciones a través de la compasión, cada intento irredento de reconciliación. Mientras que el rosa, color tradicional de la vela que se enciende el tercer domingo, parece regalar ternura, confianza y complicidad, tres valores que alcanzan a aunar lo vivencial, lo creativo y lo actitudinal en nuestro peregrinaje por la existencia. 
 
Maravilloso reencuentro con Vigo y su gente dentro y fuera de la sala de trabajo. Como cada año, el fin de semana que dedico a la visita anual organizada por Irene de Cea-Bao, me abre las puertas al país de las maravillas en versión «Rías Baixas». Si el año pasado me permitió disfrutar del montaje de Alicia de Momix, este año he podido recrear un capítulo de Historias de un terapeuta viajero gracias al cariño y disposición de Gonzalo. Vernos después de 24 años con la incondicionalidad y confianza que nos ha permitido mantener la relación a través de guiños esporádicos de improvisar un club de amantes de los faros y del intercambio de boletines y señales de vida por mail, fue un regalo incomparable. GRACIAS DE CORAZÓN. 
 
Sin embargo, otras veces toca arriar las velas como ha sucedido esta semana pasada con el Laboratorio de reciclaje para profesionales. Aprovecho para agradecer a todas las personas que participaron en este espacio de encuentro muy querido para mí, un refugio matutino en el que compartimos intereses y experiencias los jueves de semanas alternas, siguiendo una trama argumental que aunaba fascinación, espontaneidad, cuidado, exploración y mucho, mucho compañerismo. GRACIAS POR LO COMPARTIDO. 
 
Al otro lado del espejo, el ciclo de Recursos sistémico-existenciales para acompañar en lo cotidiano y lo trascendente, surca océanos a toda vela. Esta aventura que comenzó como respuesta posible a las peticiones más o menos tímidas, más o menos perseverantes, de plantear los contenidos que se desgranaban en el laboratorio de reciclaje para profesionales en un formato de fin de semana sigue despertando interés y, desafiando cualquier previsión, ya hay personas interesadas en embarcarse para la tercera promoción. De nuevo sólo puedo decir: GRACIAS CON GANAS. 
 
En el umbral del cambio de año gregoriano, tenemos el residencial de Arte y Transformación sobre INVENTARIO DE AFECTOS Y MEMORIAS DESCATALOGADAS, del 5 al 8 de diciembre en Piedralaves. Aunque hay preparativos para los participantes, a lo que conviene dedicar algún rato tranquilo para poder disfrutarlos más que sufrirlos, todavía estás a tiempo para poder zambullirte en los episodios vitales que aguardan la oportunidad de regalarte sus memorias e ilusiones. 
 
En cuanto al regreso tras las celebraciones navideñas y la epifanía de Reyes, el sábado 10 de enero se convoca a las mujeres interesadas a participar en el encuentro «Sobre el invierno y el viento del Norte». 
 
Como se diría en el pregón, también se hace saber a las mujeres interesadas en participar en la celebración de Candelas, que en el año que entra, se celebrarán dos encuentros: nuestro tradicional retiro de fin de semana en Piedralaves y una tarde de lunes lunero que será el propio día de las luces, 2 de febrero. Para la convivencia ya hay lista de espera. Como queda tiempo y lo único seguro es lo imprevisible, si estás interesada puedes apuntarte, a veces surge así la oportunidad de participar en las semillas de Brigit. Para el lunes lunero hay mayor disponibilidad de plazas y será una ocasión muy especial para el círculo de mujeres, el corro de lunas y todas las allegadas a Violeta Blanca. 
 
Por último, antes del inicio del año chino, se propone el monográfico «Genograma y narrativas de vínculo y apego», abierto a terapeutas y personas interesadas. El 6 y 7 de febrero desplegaremos teoría y práctica sobre la poética transgeneracional, el poder catalizador y creativo del trabajo con el genograma y la posibilidad de resignificar los destinos familiares y el nuestro propio. 
 
Me despido renovando los deseos que acompañaban al boletín fechado en diciembre de hace un año:
 
Iluminemos la esperanza con la primera vela de Adviento 
 
Alumbremos la paz con la segunda vela de Adviento 
 
Encendamos la alegria con la tercera vela de Adviento 
 
Avivemos el amor con la cuarta vela de Adviento
 
Y encendamos una quinta vela para celebrar la ocasión de compartir esperanza, paz, alegría y amor con nosotros, los cercanos y el mundo. 
 
Abrazo y abrazos, 
María Colodrón, finales de noviembre de 2025.